La séptima temporada de La que se avecina por fin ha terminado, y el equipo de The Serial Hole os cuenta su opinión.
La comunidad de vecinos más locos de la televisión, contra todo pronóstico, ha conseguido superarse. Han logrado fastidiar una serie que era decente y convertirla en lo más deprimente y vergonzoso de la televisión.
Las tramas son cada vez más absurdas y es que el exceso de protagonismo que le han dado a Amador esta temporada ha sido la principal razón de este descenso de calidad. Amador ya no sabe qué hacer y actúa como gañán en todas las situaciones de la vida. ¿De qué va a vivir Pablo Chiapella una vez acabe la serie definitivamente?. Está claro que ha sabido llevar la expresión “estar encasillado” a otro nivel.
La trama de Lola (Sí, esa actriz que entra y sale de la serie a su antojo), Estela, Javi y Fermín, se ha visto realzada por este último, el único personaje que merece un poco la pena en esta serie. Su relación con Estela es uno de los puntos fuertes de la serie, pero ella ha incrementado su volumen y sólo se relaciona a base de chillidos y grititos. Además de estar borracha todo el día.
La trama de Enrique y Judith. Penosa. No tiene sentido. Como ya hemos dicho en ocasiones anteriores, el papel de Enrique es totalmente prescindible. No aporta absolutamente nada, como la mayor parte del reparto, pero en su caso, desde la marcha de Araceli en las primeras temporadas, su personaje se quedó cojo, y aunque pretendieron unirle a Antonio no consiguieron terminar de cuajar. ¿Quién diría que José Luis Gil hubiese interpretado al grandísimo Juan Cuesta?. Ya no queda ni rastro de aquel talento.
Antonio Recio, debería estar arruinado con todo el dinero que malgasta en sus estúpidos planes de mayorista. Sin duda es uno de los personajes en los que más confían los guionistas y productores. Lo que no conseguimos entender es por qué es necesaria esa degradación que crece de manera exponencial.
Otros personajes que podían dejar de participar en esta serie serían Vicente Maroto (que puede ser perfectamente sustituido por un cojín de playa y haría más gracia), Raquel y Nines (¿alguna vez han hecho gracia?), Leo (el personaje tan tonto como para seguir siendo amigo de Amador, y sin duda el actor más listo. Hay que serlo para conseguir que te renueven el contrato con un personaje tan insulso, patético y otra vez, prescindible) y Berta (que sigue arrastrándose por el amor de Antonio). En el caso de ésta última, deberían haber explicado por qué se ha convertido en una payasa andante que habla como si se hubiese tomado una caja de valerianas acompañadas de litros y litros de vodka.
La nueva incorporación de María Adánez, como Rebeca Ortíz, la abogada, ha aportado un poco de gracia, junto con Fermín, pero no la suficiente como para mejorar toda una serie.
Sin duda, la parte que más nos gusta es el making-of y las entrevistas a los actores, en las que hablan de la profundidad y los sentimientos que mueven a sus personajes. ¡¿QUÉ SENTIMIENTOS?!¡¿QUÉ ME ESTÁS CONTANDO?!. Por favor, si esos diálogos son más simples que un puzzle de dos piezas.
En estas últimas temporadas, los guionistas han decidido utilizar la serie como una plataforma para hacer una crítica social, o lo que viene siendo demagogia barata a gran escala. Todos los españoles sabemos qué es lo que está ocurriendo en nuestro país. La mayoría sabemos quiénes son los buenos, y quiénes son los malos. Creemos que no es necesario de ninguna forma que metan a presión comentarios tan ciertos como prescindibles. Y siempre en boca de Coque o Amador. No es el momento, no es el lugar, no es la serie oportuna para hacerlo. Gracia nos hace cuando alguno comenta que hacen guiños a la sociedad actual, y no se dan cuenta de que la serie en sí misma es un guiño a España.
En cuanto al final de esta séptima temporada, qué decir de eso… ¿Amador en el bosque? Ojalá no vuelva, aunque sabemos que es más probable que 4 razas distintas de extraterrestres invadan a la vez nuestro planeta antes que los productores decidan prescindir de él.
Para terminar, lo único que nos ha gustado de esta temporada, ha sido la marcha de Maxi (Eduardo Gómez). Sabemos que es un grandísimo actor, pero esta serie no le hacía justicia.
Por si no fuera poca tortura, la octava temporada ya está empezando a rodarse y se estrenará el próximo otoño. Y como parece que se les acaban los recursos, aunque les da igual, ya han anunciado que habrá más cameos de actores de “Aquí no hay quien viva”
¿Se convertirá “La que se avecina” en la nueva “Aída”? Cerca están de conseguirlo.
Nuestra puntuación:2/10
Sin embargo, es nuestra opinión, dínos qué te ha parecido esta última temporada en los comentarios.
Es deleznable. Y muy hipocrita. Ahora se dedican a la demagogia cutre. Por favor.... No me imagino la siguiente temporada...
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