Esta semana, la película de la que hablaremos es Insidious. Una película dirigida por James Wan (autor también de Expediente Warren: The Conjuring, leer crítica aquí) que ha sido englobada en el género de terror porque había que catalogarla de alguna forma.
El argumento no ofrece nada nuevo a los espectadores pues nos cuenta la historia de una familia, formada por los dos padres y sus tres hijos, que se muda a una casa nueva. El hijo mayor sufre un accidente y entra en coma, empezando así una serie de fenómenos paranormales en la casa y a su familia.
La historia va bien hasta que entra en escena la médium que descubre el problema que acecha a la familia: el niño comatoso posee la capacidad de salir de su propio cuerpo en lo que llaman proyección astral. En uno de sus viajes, este niño se aleja demasiado y se pierde en el más allá, ni más ni menos( debería haber dejado miguitas de pan). Con un cuerpo vacío, se convoca una carrera de espíritus para ver quien es el primero que se hace con tan ansiado trozo de carne.
Será el padre, que posee el mismo don que su hijo, quien tendrá que buscarlo y guiarlo de nuevo a su cuerpo. Por supuesto, estamos hablando de problemas que suceden en cualquier familia convencional.
Una película que, minuto a minuto, se va hundiendo cada vez más en la mierda hasta el punto de representar el más allá como un puticlub con luces rojas en el que el demonio toca el órgano. Nada que envidiarle al “Bagdad” de Barcelona.
Para ser sinceros, el anuncio de la secuela, que se estrenará próximamente, nos ha conmocionado. No conseguimos entender qué es lo que tiene que estar pasando por la cabeza de James Wan para proseguir en su empeño por martirizarnos cinematográficamente. Este señor debería ser expulsado inmediatamente del mundo del cine e incluso encarcelado, aunque podría pasarse a las comedias. Ahí sí le vemos un futuro prometedor. Nosotros solamente le diríamos: “James Wan dedícate a otra cosa”.
Lo cierto es que no deberíamos estar haciendo esta crítica. Toda la película es ya una crítica en sí misma y debería haber sido prohibida su emisión en cualquier sala de cine de cualquier lugar del mundo. Un mono drogado hasta el cuello sería capaz de hacer algo infinitamente mejor que esto.
Acabaremos diciendo que si en algún momento de tu corta existencia se te ha pasado por la cabeza elegir esta película, encontrarás mejor diversión colocándote palillos bajo las uñas o metiendo los dedos en el enchufe más cercano.
Nuestra puntuación: 1’75/10
Sin embargo, ésta es nuestra opinión, queremos saber la tuya.

Comentarios
Publicar un comentario